La cancelación de la Ofrenda de Flores por primera vez en sus 62 años de historia como consecuencia de la pandemia de coronavirus supone un duro golpe para los negocios floristas de la capital aragonesa que tachan de “puntilla” esta situación. El presidente de la Asociación de Empresarios Floristas de Aragón, Rubén Cebollero, ha agradecido la postura de Cultura con la que trabajan para engalanar los balcones de la ciudad durante el 12 de octubre y de la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincia (ECOS), aunque ha lamentado el abandono por parte del Gobierno de Aragón y otros sectores.

“Llevábamos tiempo trabajando con Cultura para hacer una ofrenda más reducida, pero entendemos que no se dan las circunstancias para poder celebrarse”, ha asumido Cebollero, recordando que están buscando “otro tipo de soluciones” porque “no hubo Día de la Madre, tampoco bodas ni comuniones, ni Semana Santa y no sabemos cómo va a ser Todos los Santos”.

El Ayuntamiento estudia fórmulas alternativas, como la versión “online” para la que ya se está desarrollando un portal web, o incluso impulsar una campaña para que los ciudadanos engalanen sus balcones el 12 de octubre. “Estamos muy contentos con Cultura porque están trabajando para ver cómo se puede hacer el mínimo riesgo al sector y la idea que manejamos es esa, hacer un trabajo que se adapte a balcones, escaparates, puestos de trabajo… y engalanar la ciudad de otra manera”, señala el presidente de la Asociación de Empresarios Floristas de Aragón.

SITUACIÓN DEL SECTOR

Cebollero asegura que no son “ni dos, ni tres” las floristerías que no han vuelto a subir la persiana. Muchas de ellas, de larga trayectoria con 21 o 15 años en el sector y bastante conocidas. Sin embargo, “se dedicaban a grandes eventos y al no haberlos han tenido que cerrar”. Las ayudas al sector, ha continuado, “son muy básicas”. “Los ERTE valen para un rato, pero los alquileres y las cuotas de autónomos hay que pagarlas igual. Son muchas cosas juntas”.

Esta situación repercute en el ánimo. “Nos hemos dado cuenta de que estamos un poco solos en esto, ECOS y el Ayuntamiento se están portando muy bien, pero por parte del Gobierno de Aragón y de otros sectores nos sentimos un poco abandonados”.